La catástrofe en la República Bolivariana de Venezuela. La necesidad de una organización de Defensa Civil

Por Eduardo Mariano Lualdi

El pueblo hermano de Venezuela sufre la catástrofe provocada por dos sismos y sus réplicas que han dejado cientos de muertos, miles de heridos y millares de desaparecidos. Vaya para el pueblo hermano toda nuestra solidaridad activa.

Sirva este suceso para poner en valor la necesidad de contar con un sistema de Defensa civil acorde a los peligros que amenazan a nuestro pueblo. Peligros que pueden ser catástrofes naturales o de cualquier otra naturaleza.

Hablamos de incendios fuera de control, inundaciones, explosiones por fallas como la ocurrida en Rosario o la catástrofe de Cromañón en Buenos Aires. Un aparte merecería el abordaje de la defensa civil cuando la agresión militar del colonialismo británico en 1982, pero esto merece un tratamiento especial que no abordaremos en este comentario.

La tragedia del edificio de calle Salta 2141 en Rosario ocurrió el 6 de agosto de 2013, cuando una fuga de gas provocó una explosión y el derrumbe parcial del inmueble. El siniestro dejó 22 muertos y 62 heridos, convirtiéndose en uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente de la ciudad.

El incendio de Cromañón ocurrió la noche del 30 de diciembre de 2004 en el local República Cromañón, en el barrio de Once, Buenos Aires. El desastre dejó 194 muertos y más de 1.400 heridos, convirtiéndose en una de las mayores tragedias no naturales de la Argentina.

La inundación de La Plata ocurrió el 2 de abril de 2013, cuando una lluvia extraordinaria de más de 400 mm en pocas horas desbordó arroyos como El Gato y provocó un desastre urbano.

El saldo oficial fue de 89 víctimas fatales y más de 2.200 evacuados. Sin embargo, organizaciones civiles sostienen que la cifra real de muertos es mayor a la reconocida por el Estado provincial.

Los incendios catastróficos en la Patagonia se dieron entre octubre de 2025 y marzo de 2026, cuando el fuego arrasó más de 60.845 hectáreas de bosques andino-patagónicos, principalmente en Chubut. Fue la temporada más grave en seis décadas, con daños en áreas protegidas como el Parque Nacional Los Alerces y El Turbio.

La lista se podría ampliar de manera extraordinaria. Solo citamos algunos casos que, ni por lejos, resumen las diferentes catástrofes padecidas por nuestro pueblo producto del abandono de una estrategia que contenga cualquier tipo de desastre. Ante ellos, siempre primó la indiferencia y desidia oficial. +

Y ante la desidia y el abandono de los responsables políticos, fue el sacrificio y abnegación de compatriotas que lo dieron todo, que enfrentó esas catástrofes y evitó mayores desgracias de las sufridas.

Vale recordar al Dr. Enrique Stein quien, además de dedicarse a la atención por las secuelas postraumáticas por la guerra a nuestros Veteranos de la guerra nacional de Malvinas, fue un experto en el abordaje de diferentes catástrofes y colaboró de manera personal con la atención de las víctimas en algunos de los ejemplos que hemos mencionado.

Un gobierno de contenido patriótico, debe contar con una estructura amplia, nacional y federal, capacitada de manera integral para abordar cualquier siniestro. En opinión de quien esto escribe, corresponde tener una fuerza especializada con rango de ministerio, dedicada a estas labores estratégicas.

Esta fuerza en ocasión de guerra, se articulará con las fuerzas armadas, de frontera, de seguridad y la movilización popular, para defender a la patria.

Tal fuerza requiere de un presupuesto adecuado. En sentido contrario a lo que el gobierno de La Libertad Avanza viene llevando adelante, aniquilando los presupuestos dedicados a proteger la vida de la población como los de salud e investigación para la salud; vaciando a las fuerzas armadas de sus capacidades, apostando a una agonía lenta pero irreversible de la defensa nacional, y a la desarticulación y vaciamiento de los sistemas de defensa civil necesarios en un país extenso y complejo como el nuestro.

La desgracia que hoy sufre el pueblo hermano de Venezuela, es un espejo en el que debemos mirarnos.

Estas políticas de desintegración nacional, de fragmentación territorial como la que propugna la infame ley de inviolabilidad de la propiedad privada escrita por el inefable Sturzenegger, un completo compendio de medidas destinadas a garantizar la extranjerización de tierras ubicadas en zonas estratégicas y ricas en variados recursos naturales (1), promueven, entre otros efectos, la destrucción de todo sistema de defensa civil y la deserción de importantes contingentes de personal dedicado al abordaje de situaciones de catástrofe.

Esta organización con rango ministerial dotada de todos los medios necesarios y más modernos, podrá, también, por intermedio de un gabinete de crisis oportunamente constituido, articular con las fuerzas militares, de frontera, de seguridad y la movilización popular, garantizar una respuesta rápida y eficaz para el abordaje de cualquier desastre natural o de otra naturaleza.

Autor

  • Eduardo Mariano Lualdi

    Editor/Director de CUADERNOS para el encuentro en una nueva huella argentina. Coordinador Nacional del Foro Patriótico y Popular

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